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El vuelo de los deseos
¿Y si fuera posible esta alegría? no podría enfrentar al haz terrible de la luz en la tormenta jaur…
La guerra del ego
I Al final de la guerra de mis yoes arrastraré a mis soldados caídos bajo el sol del esquizoide qu…
Una canasta navideña
El año pasado llevé también una canasta navideña; era un viento que volvía desde mi memoria. Un a…
Ecos de madrugada
Padre, en la madrugada del campo sigue creciendo el eco de tu nombre cantando sobre la tierra lla…
El Acorde Dominante
Fernanda se pregunta: “¿Por qué algunos hombres son imanes para las mujeres tóxicas?” Fernando leva…
La fórmula de la ausencia.
¡Vamos a la chacra! La noche se desvanecía. Los pájaros todavía dormían en las ramas de los huarang…
La poesía del pisco
I Espíritu en la tierra del Perú destila con la vid de su paisaje el néctar de racimos de Ocucaje …
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El río
Cuando llegó la desesperación abrió el hilo de sangre que cayó cómo un río de lágrimas de nada …